¿Qué pensarían tus vecinos si te compras un violín y, sin clases de piano o nadie que te enseñe, te pones a tocar?

¡DEJA EL VIOLÍN O APRENDE, eso suena fatal!

Son muchas personas las que me han dicho «yo me hago mucho daño por eso no me gusta» y a nosotros nos entristece mucho escucharlo. Es por eso que la misión que tenemos aquí es muy clara: que te dejes de hacer daño y vamos a explicarte por qué ocurre.

Debemos diferenciar entre golpear y amortiguar.

  • Golpear es un choque violento y eso ocurre cuando soy brusco, cuando voy descontrolado, cuando estoy completamente rígido y cuando hay demasiada altura.
  • Amortiguar es la capacidad de disipar o absorber energía y esto se debe a ser maleable, a tener alturas justas y a tener cierta relajación.

Acostumbrarse a los golpeos o impactos no es algo bueno puesto que, aunque tengas ahora mismo cierta tolerancia, qué ocurrirá cuando elevemos el número de repeticiones, la complejidad o el peso? Pues ya te lo adelantamos: va a doler.

Es normal que al principio haya impactos, todos nos hemos caído en bici, pero no por ello tenemos que seguir fallando. Siempre que con una Kettlebell hacemos una recepción (en clean o en snatch) habrá presión en el dorso del antebrazo y, la presión es buena de hecho cuanto más peso más presión, pero si a esa presión el acompañamos un impacto nunca será agradable.

¿Solución? Mejora tu técnica de swing, de clean, de snatch, etc. Ese será el punto decisivo.

Además una de las cosas que más decimos en los cursos es que es VITAL tener la capacidad de autofeedback y autocorrección. Nos referimos a que en cada repetición deberás testear si ha salido o no como deseabas y si debes cambiar algo “más empuje de cadera, entrada de la mano más rápida..” y así enfocarte en que cada gesto vaya avanzando hacia la excelencia.

Lo que buscamos en los primeros entrenamientos con kettlebell, y cuando digo primero me refiero a un periodo de tiempo elevado, es mantener la atención en cada repetición para así poder ir corrigiendo hasta que ya tengas el movimiento mecanizado y puedas fluir. El camino de la Kettlebell pasa por observarte, comprenderte y corregirte.

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¡Gracias KettleManiaco/a por estar ahí!

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